Cúpula de la iglesia de San Hermenegildo, Sevilla
Fundación Focus Loyola — Fondo de Cultura de Sevilla

Nueva sede

San Hermenegildo

Un lugar donde la historia vuelve a encontrarse con el conocimiento.

El antiguo Colegio de San Hermenegildo fue uno de los grandes centros educativos, culturales y artísticos de la Sevilla de los siglos XVI y XVII. Fundado por la Compañía de Jesús en 1580, en cuanto colegio y centro de formación, es una representación institucional histórica paradigmática de cómo la Compañía de Jesús comprende su misión en la Iglesia y trabaja por el bien común de la sociedad.

El Colegio de San Hermenegildo nació en una ciudad que era entonces puerta de Europa hacia América y uno de los principales centros del humanismo, el comercio y las artes. Aunque, Sevilla ha cambiado desde entonces, y el Colegio de San Hermenegildo, por diferentes razones históricas, cesó su actividad en siglo XVIII, esa labor continúa hoy a través de la labor educativa y universitaria de las diferentes obras de la Compañía de Jesús en Sevilla, como el Colegio Portaceli, los colegios de la Fundación SAFA en la ciudad, y, la Universidad Loyola, vinculada de manera privilegiada a la Fundación Focus Loyola.

La presencia de los jesuitas en Sevilla se remontaba a 1554. El rápido crecimiento de su actividad educativa hizo pronto insuficientes sus primeras instalaciones: en 1579 atendían a cerca de mil estudiantes y otras tantas solicitudes habían tenido que ser rechazadas por falta de espacio. El Ayuntamiento de Sevilla decidió entonces apoyar la creación de un nuevo colegio, que quedó bajo su patronazgo y la advocación de San Hermenegildo. Las obras concluyeron en 1590.

Desde sus aulas se formaron generaciones de estudiantes siguiendo el innovador modelo educativo de la Compañía de Jesús, que buscaba la sintesis entre las nueva corrientes del humanismo y la experiencia espiritual de Ignacio de Loyola, de modo que fuera la persona concreta la que ocupara el centro de todas las tareas educativas. Así quedaría posteriormente sistematizado en la Ratio Studiorum (1599). En San Hermenegildo se impartieron enseñanzas de Gramática, Retórica, Filosofía y Teología y, desde 1587, los jesuitas enseñaron gratuitamente Latinidad a niños pobres de Sevilla. El colegio llegó así a convertirse en una institución fundamental para la vida intelectual y social de la ciudad.

Arte, teatro y cultura en la Sevilla del Siglo de Oro

San Hermenegildo fue también un extraordinario espacio para las artes. Su iglesia; y las diferentes dependencias del colegio acogieron obras de algunos de los grandes maestros de la pintura sevillana del Siglo de Oro, como Juan de Roelas, Francisco Pacheco y Francisco de Herrera el Viejo, autor hacia 1622 de la monumental Apoteosis de San Hermenegildo destinada al retablo mayor. Los retablos, hoy desaparecidos, estaban presididos por las esculturas de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, realizadas por Juan de Mesa, discípulo de Martínez Montañés, y conservadas actualmente en la iglesia jesuita de San Francisco de El Puerto de Santa María (Cádiz).

El colegio fue, además, uno de los principales focos culturales de la Sevilla del Siglo de Oro. Los jesuitas incorporaron el teatro, la música, la literatura y las artes a su proyecto educativo y organizaron representaciones que trascendían las aulas y se abrían a la ciudad. Especial importancia tuvo la Tragedia de San Hermenegildo, representada en 1591 para celebrar la inauguración del nuevo edificio financiado por el Ayuntamiento. La obra constituye uno de los grandes testimonios del teatro humanístico de la época y refleja la estrecha relación existente entre el colegio, la ciudad y la monarquía.

Junto al colegio se encontraba asimismo el Oficio de Indias de la Compañía de Jesús, desde donde se organizaba buena parte de su actividad misional hacia América. Sevilla se convirtió así en punto de partida y regreso de misioneros y en un centro de circulación de personas, libros, objetos, obras de arte e ideas entre Europa y el Nuevo Mundo. Incluso después del traslado de la Casa de la Contratación y del Consulado de Indias a Cádiz en 1717, la procuraduría jesuita permaneció durante algunos años en Sevilla y el hospicio continuó acogiendo a religiosos que partían hacia América o regresaban de ella.

San Hermenegildo fue, en definitiva, uno de los grandes laboratorios culturales de la Sevilla de la Edad Moderna: un lugar donde convivieron enseñanza, pensamiento, espiritualidad, arquitectura, pintura, escultura, teatro y música, al tiempo que Sevilla proyectaba su cultura hacia América.

Una arquitectura excepcional

La iglesia que hoy permanece constituye el principal testimonio arquitectónico de aquel gran complejo. Su construcción está estrechamente vinculada al arquitecto jesuita Pedro Sánchez, una de las figuras destacadas de la arquitectura española del primer Barroco. Su singular planta ovalada, prácticamente inscrita en un rectángulo, representa uno de los ejemplos pioneros de esta tipología arquitectónica en España.

El interior está dominado por la gran cúpula, cuya decoración se articula mediante dieciséis nervios radiales y un rico conjunto de yeserías. La documentación de la restauración contemporánea señala que el diseño de esta decoración se atribuye a Francisco de Herrera el Viejo y sitúa su realización entre 1619 y 1620. Arquitectura, pintura y ornamentación formaban así parte de una misma concepción artística y espiritual.

De colegio jesuita a cuartel

La expulsión de la Compañía de Jesús, decretada por el rey Carlos III en 1767, a la que siguió la confiscación de todos sus bienes, puso fin a casi dos siglos de actividad educativa jesuita y abrió una nueva etapa en la historia del edificio. El conjunto acogió distintos usos asistenciales, entre ellos la Casa de los Niños Toribios, hasta que en 1802 fue destinado a cuartel de infantería y artillería.

El siglo XIX fue especialmente convulso para San Hermenegildo. Durante las primeras décadas de la centuria, el antiguo colegio quedó estrechamente vinculado a los acontecimientos políticos y militares que vivía España. En 1823, durante el Trienio Liberal, el edificio llegó a desempeñar una importante función política. Tras los acontecimientos de aquel año sufrió graves alteraciones: el 13 de junio, según las fuentes históricas, fueron asaltadas dependencias del antiguo colegio, fueron robados bienes de los salones preparados para el Parlamento y se prendió fuego en el patio a libros, documentos y muebles. A finales de ese mismo año regresaron los escuadrones militares, incorporándose nuevamente la iglesia al cuartel, primero como capilla y posteriormente como almacén.

La Compañía de Jesús, restablecida en España por Fernando VII, trató de recuperar San Hermenegildo. En 1831 el monarca llegó a acceder a la devolución solicitada por los jesuitas, pero las circunstancias políticas impidieron que el regreso llegara a hacerse efectivo. La desamortización de los bienes de la Iglesia decretada en 1835 por el ministro Juan Álvarez Mendizábal supuso una nueva supresión de la Compañía y frustró definitivamente aquel proyecto de retorno.

A partir de entonces quedó consolidado el uso militar de San Hermenegildo. El antiguo colegio albergó cuerpos de infantería y artillería y fue conocido como Cuartel de San Hermenegildo o Cuartel del Duque. En el antiguo Hospicio de Indias se encontraba, por su parte, el llamado Cuartel Chico de San Hermenegildo o de la Gavidia. Un plano de 1881 conservado en el Archivo General Militar de Segovia permite conocer la organización del antiguo conjunto durante esta etapa castrense.

El Ayuntamiento intentó en distintas ocasiones recuperar el inmueble, al considerarlo de su propiedad, mientras el edificio continuaba sometido a sucesivas adaptaciones. En 1876 comenzó además la fragmentación de la enorme manzana que había ocupado San Hermenegildo: sobre terrenos de la antigua huerta, utilizada entonces como caballeriza y picadero militar, se abrió una nueva vía de comunicación. Fue el comienzo de una transformación urbanística que acabaría modificando profundamente el entorno del antiguo colegio.

El siglo XX: del derribo a la salvación de la iglesia

Durante las primeras décadas del siglo XX continuaron realizándose reparaciones periódicas en el cuartel, pero el antiguo complejo había perdido ya buena parte de su función y de su unidad original. Finalmente, en mayo de 1957, el Ayuntamiento encargó un estudio para la reordenación urbanística de la zona y, en agosto de ese mismo año, comenzó el derribo del antiguo Colegio de San Hermenegildo.

De aquel enorme conjunto se salvó únicamente la iglesia. Su conservación no estaba inicialmente asegurada y fue decisiva la intervención de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, que defendió su valor artístico y consiguió evitar su demolición. La Comisión Central de Monumentos solicitó posteriormente su protección y, el 1 de junio de 1959, quedó reconocida oficialmente como monumento histórico-artístico.

El derribo transformó por completo esta parte del centro de Sevilla. Sobre los antiguos terrenos de San Hermenegildo se desarrolló una importante operación urbanística: se parcelaron solares, se abrieron nuevas calles y se creó delante de la iglesia una nueva plaza, inicialmente denominada Plaza del 18 de Julio que actualmente es la Plaza de la Concordia. La iglesia quedó así aislada y convertida en el último gran testimonio visible del antiguo colegio jesuita.

La recuperación del monumento

Una vez garantizada su conservación, comenzó una nueva etapa. A petición del Ayuntamiento, la Dirección General de Bellas Artes inició en noviembre de 1960 la restauración de la iglesia, con la intervención del arquitecto Félix Hernández Giménez. El reto era considerable: no se trataba únicamente de reparar un edificio histórico, sino de devolver una imagen coherente a una iglesia que, tras el derribo de las construcciones que la habían rodeado durante siglos, había quedado exenta y completamente desvinculada de su contexto arquitectónico original.

Las actuaciones se prolongaron durante varios años y dieron al monumento buena parte de la configuración exterior con la que ha llegado hasta nuestros días. En su lado occidental se levantó además un nuevo cuerpo de dos plantas destinado a acceso y servicios. Finalizados los trabajos, el Ayuntamiento decidió reservar el antiguo templo para funciones culturales y actos oficiales.

La historia institucional del edificio volvió a adquirir especial relevancia entre el 3 de diciembre de 1985 y el 28 de febrero de 1992, cuando San Hermenegildo se convirtió en sede del Parlamento de Andalucía. Posteriormente recuperó su función cultural como espacio para exposiciones, congresos y otros actos públicos.

San Hermenegildo en el siglo XXI

El paso del tiempo, sin embargo, volvió a poner en peligro el monumento. Los problemas de conservación, especialmente las filtraciones de agua procedentes de las cubiertas, obligaron a cerrar el edificio en 2006. En 2008, la caída de uno de los elementos pétreos que coronaban la fachada evidenció aún más la necesidad de una intervención profunda.

Los estudios técnicos realizados posteriormente permitieron conocer con detalle el verdadero estado del edificio. La histórica estructura de madera de la cubierta presentaba importantes deformaciones, pudriciones y ataques de xilófagos; algunos de sus elementos habían perdido parte de su capacidad resistente y las filtraciones habían alcanzado el interior, provocando deterioros y desprendimientos en la bóveda y poniendo en riesgo parte de su decoración. También se detectaron humedades en los muros y otras patologías acumuladas a lo largo de siglos de transformaciones.

La reciente restauración llevada a cabo por el Ayuntamiento de Sevilla a través de la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente, ha supuesto una de las intervenciones más importantes realizadas en San Hermenegildo desde mediados del siglo XX. El criterio fundamental ha sido conservar el mayor número posible de elementos históricos originales. En lugar de sustituir indiscriminadamente la antigua estructura, se repararon las piezas de madera que podían conservarse, se realizaron prótesis en las zonas deterioradas, se reforzaron las cerchas y se respetaron, siempre que fue posible, antiguos clavos, bridas y sistemas de ensamblaje que poseen también un importante valor histórico.

La intervención permitió igualmente recuperar la geometría y estabilidad de las zonas más deformadas de la cubierta, renovar su impermeabilización, tratar las humedades y restaurar las fachadas con materiales compatibles con las fábricas históricas. El estudio de sus muros permitió incluso identificar restos de antiguos revestimientos y comprender mejor cómo había evolucionado exteriormente el edificio. La restauración no ha consistido, por tanto, simplemente en reparar San Hermenegildo, sino en conocer, conservar y hacer legibles las distintas etapas de sus más de cuatro siglos de historia.

En reconocimiento a su singular dimensión histórica e institucional, el 18 de julio de 2024 San Hermenegildo fue declarado Lugar de Memoria Democrática por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, conforme a la Ley 20/2022. La declaración reconoce el valor del edificio como testimonio de la historia del parlamentarismo y del primer liberalismo español, incorporándose definitivamente al Inventario de Lugares de Memoria Democrática. San Hermenegildo suma así a sus valores artísticos, arquitectónicos y culturales una dimensión esencial como espacio de memoria de la historia política y democrática de España.

Una nueva etapa para la Fundación Focus Loyola

La iglesia de San Hermenegildo está preparada para escribir un nuevo capítulo. Como nueva sede de la Fundación Focus Loyola, y con ello, el monumento recuperará una vocación que conecta profundamente con sus orígenes: ser un lugar dedicado al conocimiento, la investigación, el arte y la difusión de la cultura.

La incorporación del Centro de Investigación Diego Velázquez, junto con sus colecciones y programas de investigación, devuelve simbólicamente el arte a un espacio que fue uno de los grandes escenarios de la cultura sevillana del Siglo de Oro. Exposiciones temporales podrán reunir algunas de las obras que originalmente fueron creadas para San Hermenegildo y que hoy se encuentran dispersas en museos e instituciones, haciendo posible recuperar, siquiera temporalmente, parte de la memoria artística perdida del antiguo colegio.

Al mismo tiempo, seminarios, conferencias, investigación y actividades culturales permitirán profundizar en cuestiones estrechamente vinculadas a la historia del edificio como exponente de la presencia de la Compañía de Jesús en Sevilla: la educación jesuita y la Ratio Studiorum, la arquitectura de la Compañía de Jesús, sus bibliotecas, el Oficio de Indias, las relaciones artísticas entre Sevilla y América o el extraordinario ambiente cultural que hizo posible el Siglo de Oro sevillano en las artes y las letras, con figuras universales como Diego Velázquez.

Más de cuatro siglos después, San Hermenegildo vuelve así a ser un lugar para el conocimiento y la cultura. Un edificio que ha sido colegio, iglesia, centro artístico, espacio de conexión con América, cuartel, escenario de acontecimientos políticos, sede parlamentaria y espacio cultural inicia ahora una nueva vida, haciendo de su propia historia el punto de partida para mirar hacia el futuro.

Concesion demanial: Pendiente de Explicacion por los arquitectos. Pendiente de incluir.

¿Quién fue San Hermenegildo?

San Hermenegildo (c. 564–585) fue un príncipe visigodo, hijo del rey Leovigildo y gobernador de la Bética, con sede en Sevilla. Influido por su esposa, la princesa franca Ingunda, y por san Leandro, obispo de Sevilla, abandonó el arrianismo y abrazó la fe católica. Su conversión provocó un enfrentamiento con su padre, que culminó con su encarcelamiento y muerte por negarse a renunciar a sus convicciones religiosas. La Iglesia Católica lo venera como mártir y símbolo de la fidelidad a la fe. Tras su muerte, su hermano Recaredo abrazó el catolicismo y lo convirtió en la religión oficial del reino visigodo durante el III Concilio de Toledo (589), un acontecimiento decisivo para la historia de España.

La devoción a San Hermenegildo alcanzó una especial relevancia en Sevilla tras la conquista de la ciudad por Fernando III el Santo en 1248. Los caballeros que participaron en la conquista fundaron la Hermandad de San Hermenegildo, reconociendo en el príncipe visigodo el ejemplo del gobernante que había defendido la fe hasta el martirio, del mismo modo que Fernando III había luchado por la recuperación cristiana de Sevilla. Durante los siglos XVI y XVII, los reyes de la Casa de Austria, especialmente Felipe II, impulsaron su culto como símbolo de la monarquía católica y de la continuidad histórica entre el reino visigodo y la monarquía hispánica. La coincidencia de que el futuro Felipe III naciera el 13 de abril de 1578, festividad de San Hermenegildo, reforzó aún más esta devoción, hasta el punto de recibir el nombre de Felipe Hermenegildo. En este contexto, la figura del santo inspiró algunas de las grandes obras del arte barroco sevillano, entre ellas la Apoteosis de San Hermenegildo de Francisco de Herrera el Viejo para el Colegio de San Hermenegildo.

Para la Compañía de Jesús, San Hermenegildo representaba el ideal del gobernante cristiano que antepone la verdad, la conciencia y el servicio al bien común a cualquier interés personal. No fue casual que los jesuitas dedicaran a su memoria uno de los colegios más importantes de Andalucía, convirtiéndolo en un referente de la educación, las artes y el pensamiento humanista. Más de cuatro siglos después, la nueva sede de la Fundación Focus Loyola y la incorporación de la Universidad Loyola Andalucía contribuirán a recuperar ese mismo espíritu, devolviendo a San Hermenegildo su vocación original como lugar de conocimiento, investigación, creación artística y servicio a la sociedad.

Fuentes y bibliografía

  • ·Fernández Rojas, Matilde. Patrimonio artístico de la Compañía de Jesús en Sevilla (1554-1767). Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, 2020.
  • ·Galán García, Agustín. Estudios sobre el Oficio de Indias de la Compañía de Jesús en Sevilla.
  • ·García Gutiérrez, Fernando, S.J. (coord.). El arte de la Compañía de Jesús en Andalucía (1554-2004). Córdoba: CajaSur, 2004.
  • ·García Gutiérrez, Fernando, S.J. «La Iglesia de San Hermenegildo, de Sevilla», Temas de Estética y Arte, XI, Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, Sevilla, 1997, pp. 125-138.
  • ·Ministerio de Cultura. Portal de Archivos Españoles (PARES). Colegio de San Hermenegildo de Sevilla (1580-1767).
  • ·Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. «Acuerdo de 18 de julio de 2024, de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, por el que se declara Lugar de Memoria Democrática el “Antiguo Convento de San Hermenegildo, Sevilla”», Boletín Oficial del Estado, nº 175, 20 de julio de 2024, pp. 93001-93002.
  • ·Morillo León, A. Memoria explicativa para la concesión demanial. 2025.
  • ·Rodríguez Gutiérrez de Ceballos, Alfonso. «Arquitectura y arquitectos en la provincia jesuítica de Andalucía», en Fernando García Gutiérrez (coord.), El arte de la Compañía de Jesús en Andalucía (1554-2004). Córdoba: CajaSur, 2004.
  • ·Sánchez Mendoza, Cristina y Vicente Pardo, Pedro. «San Hermenegildo recuperado», Aparejadores, nº 96, COAT Sevilla, 2025.
  • ·Soto Artuñedo, Wenceslao (ed.). Los jesuitas en Andalucía. Estudios conmemorativos del 450 aniversario de la fundación de la Provincia. Granada, 2007.
  • ·Velázquez y Sánchez, José. Anales de Sevilla. Sevilla, 1852.